El viaje de un artesano del metal: de la industria al arte
A lo largo de más de una década trabajando en plantas petrolíferas, refinerías y centrales térmicas alrededor del mundo, descubrí una conexión profunda con el metal. Aquella experiencia industrial, lejos de alejarme del arte, despertó en mí una inquietud constante: ¿cómo transformar la frialdad del acero en emoción?
Ese pensamiento se convirtió en mi motor creativo. Empecé a experimentar con materiales reciclados de las propias obras industriales: varillas de soldar convertidas en pulseras, tuercas transformadas en esculturas, retales de tubería que se convertían en lámparas únicas.
Ese fue el inicio de un camino que me llevó a unir dos mundos aparentemente opuestos: la industria y el arte.